Ruanda: El Genocidio Olvidado

¡Muerte! ¡Muerte! Las fosas con cadáveres de tutsis solo están ocupadas hasta la mitad! ¡Daos prisa en acabar de llenarlas!”, gritaba uno de los locutores de la radio ruandesa “Radio Mille Collines”. Este llamamiento es solamente un ejemplo del odio entre estos dos clanes, tan parecidos pero tan distintos a la vez. El 1994, el genocidio de Ruanda causó casi un millón de muertes. El aniquilamiento de tutsis por parte de hutus era algo prácticamente inevitable, y que llevaba cociéndose desde hace años. Muchos se preguntan qué se podía haber hecho, si era evitable. Ahora ya es tarde, ha pasado y es un capítulo de la historia de Ruanda que será difícil de superar.

El pasado día 7 de abril, se celebró el Día Nacional de Reflexión sobre el genocidio cometido y he pensado que no podría haber mejor ocasión que publicar en este momento un reportaje que elaboré hace unos meses en la universidad, y que consiguió que me sumergiera en este conflicto tan interesante y horrible al mismo tiempo. Tuve la ocasión de poder hablar con una mujer que trabajó durante los juicios posteriores al genocidio, que se celebraron en Arusha (Tanzania) con el objetivo de reconocer la violación de derechos humanos y los delitos que se cometieron en Ruanda en 1994. A pesar de que la fuente prefirió mantenerse en el anonimato, la información que me facilitó no tiene desperdicio.

Se han escrito numerosos libros sobre el genocidio, pero hay uno en particular que consiguió ponerme la piel de gallina: ‘Una temporada de machetes’ de Jean Hatzfeld. El libro está descabalgado en este momento, pero todavía es posible conseguirlo en algunas bibliotecas o por internet de segunda mano. Hatzfeld reúne en este libro los testimonios de un grupo de amigos hutus, que fueron responsables de multitud de asesinatos y que vivieron las masacres en primera persona. Las declaraciones de los ruandeses están hechas desde la cárcel, tras ser condenados a diferentes penas de cárcel. En mi reportaje, reuní algunos de los pasajes del libro que más me impresionaron:

Adalbert, uno de ellos, explica una de sus vivencias durante la masacre:                                                            hatzfeld

Como jefe, además de las granadas, tenía desde hacía poco derecho a usar fusil. De camino, sin pensar en nada, quise probarlo. Puse a los niños en hilera a veinte metros, me paré, les disparé dos veces por la espalda. Era la primera vez en mi vida que usaba un fusil porque ya no hay costumbre de cazar en Beguesera desde que no quedan fieras. Me resultó curioso ver cómo caían los niños sin hacer ruido. Era tan cómodo que casi daba gusto”. 

La guerra en Ruanda fue financiada, en parte, por el dinero sacado de programas de ayudas internacionales tales como la financiación proporcionada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, malversado después por el gobierno extremista hutu para la compra de machetes, hachas, cuchillos y martillos.

Es importante remarcar que el genocidio se llevó a cabo, además de con fusiles, con machetes. La utilización de esta herramienta es muy significativa, ya que los hutus fueron, en su origen, agricultores. Estaban acostumbrados a manejarlos y a trabajar con ellos, aunque en esta ocasión los fines eran distintos que antaño.

Élie, otro de los testimonios del libro de Hatzfeld, explica que “el garrote machaca más, pero el machete resulta más natural. Los de Ruanda estamos acostumbrados al machete desde la infancia. Lo que hacemos todas las mañanas es agarrar un machete. Segamos el sorgo, cortamos las plataneras, (..), matamos los pollos. Incluso las mujeres y las niñas cogen el machete para las tareas pequeñas, como hacer astillas para guisar. Es el mismo ademán para diferentes necesidades, y nunca nos desorienta. Además, al principio, muchos tenían que aprender a cómo matar, ya que era un trabajo que no habían practicado anteriormente: “En el fondo, un hombre es como un animal; das el corte en la cabeza o en el cuello y se cae solo. Los primeros días, quienes habían sacrificado ya pollos, y sobre todo cabras, llevaban ventaja; es lógico. Luego, todo el mundo se acostumbró a esta actividad nueva y se puso al día.

ruanda      Víctimas del genocidio de Ruanda

. “Si la comunidad internacional hubiera actuado con rapidez y determinación podría haber detenido buena parte del genocidio (…) pero no había la voluntad política ni las tropas”. Esta frase, pronunciada por Kofi Annan, es el reflejo de lo que supuso el genocidio para la comunidad internacional. Cada país que podría haber hecho algo para frenar la masacre, prefirió dejar las cosas en mano del destino (por diferentes razones que explico en mi reportaje). Los “cascos azules” de las Naciones Unidas fueron enviados meses antes de la catástrofe, aunque huyeron cuando todo empezó.

En definitiva, el genocidio se perpetuó a puerta cerrada. Según las declaraciones de varios supervivientes, entre ellos una enfermera y comadrona de la maternidad Sainte-Marthe, Valérie Nyirarudodo, dos días después de la explosión del avión presidencial llegó un destacamento de “cascos azules” con tres coches blindados a la región ruandesa de Nyamata. Iban haciendo paradas en iglesias, conventos y hospitales para recoger a todos los blancos que se encontraban en tales lugares para que huyeran del país. Nyirarudodo explica: “Se pararon delante de la verja [de la maternidad]. Les pidieron a las tres hermanas blancas que recogieran sus cosas inmediatamente. Dijeron: “no merece la pena que pierdan el tiempo en despedirse. Hay que irse ahora mismo”. Las suizas querían llevarse a sus colegas tutsis de velo blanco. Los militares contestaron: “ No. Son ruandesas; éste es su lugar. Vale más dejarlas con sus hermanos”. El convoy se marchó; y, detrás de él, una camioneta de interahamwe que iban cantando. Y, claro está, poco después a las hermanas tutsis las rajaron, igual que a los demás”. 

Después del genocidio, se creó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, con el propósito de contribuir a la reconciliación nacional en Ruanda, mantener la paz en la región y perseguir y juzgar a las personas responsables de los crímenes cometidos entre el uno de enero y el treinta y uno de diciembre de 1994.

Hasta el momento se han completado setenta y un casos desde que se inició el Tribunal y se pretende finalizar con diez y seis casos de apelación el próximo 2014. Roland Amoussouga declaró: “The ICTR has shown to the whole world that impunity will no longer be tolerated”.

En definitiva, el genocidio de Ruanda supuso una autentica masacre para los tutsis y los hutus que se oponían al gobierno. No es la primera guerra llevada a cabo ni tampoco el primer genocidio, pero quizá es uno de los conflictos más salvajes que han tenido lugar. Por norma general, a la palabra genocidio se le asocia la Segunda Guerra Mundial de Hitler y el holocausto judío. Y muy pocos se acuerdan de Ruanda. Los dos son conflictos muy distintos pero los dos han tenido graves repercusiones tanto para los inocentes como para los culpables. En Ruanda, no habían cámaras de gas, ni hacían experimentos médicos con las victimas, casi no habían ni armas. La guerra se perpetuó con garrotes y los machetes que usaban los hutus para labrar el campo. La manera de llevar a cabo el genocidio no fueron ni por asomo adaptada a los nuevos tiempos. Ésta es una de las características del conflicto ruandés: podría haber pasado de la misma manera hace cien años. Parece como si el tiempo no hubiera pasado en las lejanas colinas. No hay bombas atómicas, no hay aparatos de última tecnología. Ni siquiera hay ayuda.

Para los interesados en este tema, adjunto mi reportaje completo sobre el genocidio de Ruanda de 1994, donde explico los orígenes del enfrentamiento entre los hutus y los tutsis, los inicios del genocidio y las masacres cometidas durante los tres meses de guerra ruandesa.

REPORTAJE RUANDA

Nuevos medios y motivaciones periodísticas en América Latina

Muchos periodistas y profesionales del mundo de la comunicación están pensando nuevos lugares a los que mudarse para conseguir un trabajo mejor que en España. La crisis de los periódicos de papel, la falta de un modelo económico sostenible… Muchas personas de gran talento se han quedado sin trabajo, y eso es una tragedia. Según los datos comentados en la inauguración del XIV Congreso de Periodismo Digital en Huesca, más de 13.000 periodistas han perdido sus empleos. Y, por si esto fuera poco, también se publicó una encuesta que afirmaba que el periodismo es uno de los oficios peor valorados en España, después de los jueces.

Ante este panorama tan desolador, el congreso ofreció una alternativa. En algunas de las ponencias, periodistas de Latinoamérica presentaron sus proyectos periodísticos. Y estoy segura de que la mayoría de los asistentes vieron nuevas formas de trabajo en los nuevos medios digitales que han surgido estos últimos años en diversos países de América Latina.

Los periodistas que han creado un diario digital en Latinoamérica pretenden, ante todo, informar de lo que no se habla normalmente. Y no porque la sociedad no pida cierto tipo de información, sino porque en la mayoría de países latinoamericanos, los periódicos están controlados por el poder político y económico. De ahí que hayan muchas noticias que estén censuradas, porque al gobierno que está en el poder no le interesa que se hablen de las desigualdades sociales o del poder de los narcotraficantes. Por ello, hay que valorar doblemente la valentía de estos periodistas. No solo porque han emprendido un nuevo proyecto que ya tiene muchos riesgos de por sí, sino porque quieren cambiar las cosas y encontrar la manera de que toda la sociedad esté informada de los verdaderos problemas que ocurren en su país. Esta falta de libertad informativa en estos aspectos ha tenido una muy buena consecuencia: la creación de diversos diarios online, que valoran ante todo la profesionalidad, la ética periodística y la veracidad informativa.

En un diario digital, los problemas a la hora de elegir el tipo de información son mínimos, ya que no dependen de ninguna institución que les influya o les vete. En la mayoría de los casos que se presentaron en Huesca esta semana, los diarios estaban financiados por personas cercanas a los creadores, incluso sus propios familiares. Ellos deciden quien les da el dinero, y a quien evitar bajo la sospecha de una posible censura futura. De esta manera, se ha creado en Sudamérica un periodismo prácticamente independiente, que no solo no suele posicionarse a favor o en contra del poder político, sino que tiene plena libertad para elegir los temas de actualidad sin el temor a que les dejen de financiar.

Estos proyectos periodísticos tienen doble relevancia si tenemos en cuenta el peligro que corren los periodistas en algunas países de América Latina. Vivimos en una época en la que, desgraciadamente, ya no es noticia que hayan asesinado a un periodista en México por los narcos o que hayan atracado una redacción entera. Estos periodistas a los que he tenido el orgullo de conocer, no se dejan empequeñecer por estos hechos y han creado un diario donde no se cortan un pelo a la hora de informar de las realidades actuales. Este tipo de profesionales no solo hacen una gran labor para la profesión, sino que hacen que uno se motive y que se de cuenta de que, por muy mal que puedan estar las cosas, sigue quedando gente dispuesta a luchar por lo que quiere y por conseguir sus objetivos periodísticos.

Como valoración personal, yo ya hace tiempo que veía un gran nicho periodístico en Latinoamérica, un mundo por descubrir y lleno de posibilidades. Ahora, gracias al congreso, me han hecho que me reafirme en mi decisión y que definitivamente vea un futuro como periodista en América Latina.

Finalmente, me gustaría presentar los diferentes diarios digitales que se expusieron en Huesca y sus principales cualidades:

-‘Plaza Pública’, de Guatemala: Este medio digital cuenta con la participación de muchos universitarios que escriben además regularmente artículos y el diario organiza debates entre periodistas y lectores para discutir diversos temas de actualidad. El periódico digital está financiado en parte por los jesuitas, siguen estando influenciados en cierta parte y hay algunos temas religiosos que deben tener cuidado al tocar pero siguen gozando de una independencia casi total.

-‘El Faro’, de El Salvador: Es uno de los diarios digitales más antiguos, cuando nacieron solo el 2% de la población tenía acceso a internet. Cubren temas de corrupción, crimen organizado y violencia y tienen una agenda propia, no salen a cubrir noticias que ya cubren todos los diarios por sí.

-‘Puercoespín’, Argentina: Uno de los diarios de referencia en cuanto a los análisis de la situación actual. Creado por Gabriel Pasquini y su mujer a causa de los problemas periodísticos en los medios convencionales. “Uno no es periodista solo para cobrar un sueldo”.

-‘La Silla Vacía’, Colombia: Uno de los aspectos que más me impresionaron de este diario es la publicación de todos los periodistas de las notas, documentos y audios de las entrevistas de los artículos que se publican. Esto sí que es transparencia informativa.

 

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Alejandra Gutiérrez Valdizán, de ‘Plaza Pública’; Carlos Dada, de ‘El Faro’; Gabriel Pasquini, de ‘El Puercoespín’, y Olga Lucía Lozano, de ‘La Silla Vacía’.

Nuevas maneras de hacer periodismo

El Congreso de Periodismo Digital en Huesca es una de las citas obligadas para los periodistas. Por primera vez, he tenido la suerte de poder acudir a su XIV edición. Más de 35 periodistas de renombre y con una larga trayectoria han acudido a este evento para dar a conocer sus trabajos o simplemente dar su punto de vista acerca de la situación del periodismo actual. En el congreso se han hablado de muchísimo temas: emprendedores, corresponsales, redes sociales… Todos los aspectos periodísticos que se han tratado han sido de gran interés. Por ello, he creído necesario dedicar algunos posts en mi blog a este evento tan especial. Intentaré reforzar, poner en duda y sobre todo informar sobre los puntos fuertes. Y como los periodistas pueden sacar partido de ello.

Uno de los aspectos que han destacado muchos de los ponentes en el congreso es la famosa crisis del periodismo. Todo el mundo habla de ella, está entre nosotros y no sabemos muy bien por donde va y por donde nos cogerá. Pienso que es de vital importancia reforzar las declaraciones de casi todos los periodistas que han hablado sobre el tema: “Estamos viviendo la crisis del modelo de negocio del periodismo, no del periodismo”. La profesión de periodista se ha visto afectada estos últimos años, de eso no cabe duda, pero por la crisis económica y la falta de un modelo sostenible, no por una crisis de periodismo. La profesión tiene problemas, de eso no hay duda, pero la mayoría derivan del mismo problema: la economía. Este hecho debería animar a los profesionales de la información, porque significa que lo único que necesitamos es encontrar ese modelo, solo necesitamos la clave del éxito económico para salir a flote.

Alberto Artero, director del diario online El Confidencial consiguió no solo motivarme, sino enseñarme otra manera de hacer periodismo. Mejor dicho: de cómo rentabilizar el periodismo de una manera diferente a los otros medios de comunicación. Tal como él ha descrito la filosofía de su diario, es “un proyecto con alma y una empresa con conciencia”. En primer lugar, Artero empezó su ponencia subrayando esta frase: “Sin chicha, no hay dicha”. Aunque para algunos parezca obvio, esta frase es fundamental recordarla hoy en día. En un tiempo en el que los periodistas sacan la información de un teletipo o nota de prensa que les ha enviado el Gobierno o la Policía sin ir a buscar ellos mismos la información de primera mano, es imprescindible que todos los periodistas se impriman la frase de Artero, la enmarquen, y la cuelguen en la redacción. Éste es uno de los puntos clave para conseguir el éxito, querer informar debidamente y recopilando toda la información veraz posible.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas en España, Elsa González, remarcó esta misma idea en su discurso, en el que subrayó la importancia del buen periodismo en esta época. En sus propias palabras, “no habrá horizonte en el periodismo si se pierde la ética”. Porque, ante todo, no debemos olvidar la función social de periodismo, esa responsabilidad democrática que tenemos con la sociedad y que eleva, ante todo, la veracidad de la información y de un buen periodismo basado en la profesionalidad y la ética.

Otro de los aspectos a remarcar en la manera de trabajar de El Confidencial es el papel del diretor, que no tiene coche de empresa ni pasa sus gastos de periodista al diario. Está claro que los periodistas no trabajan gratis, y que tienen sus gastos como todo el mundo pero también hay que remarcar la situación en la que vivimos actualmente. Como he recalcado antes, hay que encontrar otros modelos de negocio para el periodismo y éstos no incluyen pasar cada mínimo gasto a la empresa. Artero llamó a esta práctica “cutre”. Discrepo totalmente. Estos ejemplos son los que deberían tomar muchos trabajadores que no consiguen desacostumbrarse a ese “paraíso laboral” en el que pasaban a las cuentas de la empresa desde la comida hasta el paquete de tabaco.

Gracias a esta forma de trabajar, El Confidencial ha conseguido una gran tesorería, que les permitiría seguir con el diario de cuatro a seis meses si los publicistas dejaran de contribuir económicamente. “Moriremos, pero lo haremos matando”, así ha descrito el director del diario digital la hipotética muerte del proyecto, una muerte que seguro ha puesto los dientes largos a más de un propietario de un medio de comunicación.

la foto-1     Alberto Artero

Por si todo esto fuera poco, el Palacio de Congresos de Huesca estalló en aplausos cuando Artero explicó que tiene a su cargo cinco becarios, a los que paga y ha dado de alta en la Seguridad Social. Parece una utopía, pero no lo es. Existe un diario que ha conseguido cuadrar sus cuentas, que informa de una manera veraz y profesional, que tiene grandes ahorros de emergencia y que, además, remunera el trabajo de los becarios.

Para acabar mi primer post, me gustaría citar al ganador del Premio José María Porquet de este año, el periodista Manuel Jabois, que durante la Mesa Redonda en la que participaba junto con Jordi Pérez Colomé, Jean-François Fogel y Gumersindo Lafuente, dijo que era “la primera vez que me reúno con tantos periodistas sin que sea para que nos comuniquen despedidos”. Suena desolador, pero gracias a congresos como el que se ha celebrado estos días en Huesca, en el que se exponen nuevas maneras de negocio y nuevas vías para el periodismo, esta frase pueda oírse cada vez menos en un futuro.

No ‘Habemus Papa’

La semana pasada, el Papa de Roma Benedicto XVI hizo pública su renuncia. Parece ser, que la causa principal es la falta de salud del Pontífice, la corrupción en el Vaticano y los escándalos de pederastia; unos problemas que el Papa no ha podido arreglar en estos años. Pero, realmente, en ningún momento se ha identificado esta causa como el motivo principal de la renuncia. Roma se ha quedado sin Papa, el Vaticano sin su “rey”, y nadie sabe realmente el porqué.

La crisis interna en la ciudad del Vaticano es ya muy difícil de esconder. Cada día resultan menos eficaces los esfuerzos de las diferentes fuerzas del Vaticano por esconder los escándalos de pederastia (uno de sus problemas más arraigados y polémicos) o la corrupción. Por ello, esta renuncia es muy significativa, ya que ningún Papa había tirado la toalla en los últimos siete siglos. Nos encontramos ante el primer Papa emérito en casi toda la historia de la Iglesia. Así que, pensándolo bien, seguro que las causas del renuncia no deben ser pecata minuta.

La ingobernalidad del Vaticano no ha sido la causa, solo la gota que ha colmado el vaso. Desde hace ya demasiados años, se ha reivindicado la necesidad de una modernización de la Iglesia católica. Necesita acabar con las “dictaduras” para renacer con una “democracia”. Y, sobre todo, una democracia que avale los derechos humanos y nuevas leyes. Cada día hay más discusión acerca de si los curas deben casarse, de si es de buen cristiano o no usar preservativo, de si los divorciados pueden volver a casarse por la Iglesia… Verdaderamente, parece que la mayoría de nosotros parece aceptar estas medidas, incluso muchos se sorprenden que se pongan en duda. Porque todos nos hemos modernizado. O, mejor dicho, casi todos. Según un estudio citado en un artículo de Hans Küng publicado en El País este viernes, un 85% de los católicos alemanes son partidarios de dejar que los curas se casen; un 79% de que los divorciados puedan volver a casarse por la Iglesia y un 75% están a favor de que las mujeres puedan ordenarse. Las cifras hablan por sí solas.

Sin duda, lo que hace falta, como bien explicó Küng en El País, es una “primavera vaticana”. Una reforma legislativa, política y social que consiga modernizarse y tener el beneplácito de la sociedad y no una institución que sigue siendo famosa para muchos como el foco de pederastia y de “Antiguo Régimen”.

En la televisión, hemos visto como la gente aplaudía al Papa, le admiraba, y le apoyaba en su decisión. No solo los peregrinos, las monjas y los curas, sino también muchos jóvenes que tienen al líder religioso en un pedestal. Le podrán ovacionar, pero la crisis sigue estando muy presente. No solo para los mandatarios del Vaticano, también para los creyentes. Según un estudio citado en el artículo de Pablo Ordaz “Benedicto XVI promete obedecer al Papa”, un 43,5% cree la versión oficial, que afirma que el Papa ha renunciado por cansancio y falta de fuerzas físicas y un significativo 42,9% cree que lo ha hecho por los “escándalos y juegos de poder en el interior de la Iglesia y del Vaticano”. Casi todo el mundo es consciente de los problemas que está sufriendo hoy la institución, no solo internos, sino también de credibilidad. La gente joven en la actualidad, se ha criado en un contexto educativo y social completamente laico y lo único que reconocen de la Iglesia es su falta de conexión con la problemática actual de la juventud y de la clase media. Con esto, vuelvo a la necesidad de la “primavera vaticana”, no solo para arreglar los problemas existentes, sino para poder optar a la credibilidad de la sociedad, al menos una parte.

Parece ser que, a lo largo de este siglo, las dictaduras y los estados autoritarios van desapareciendo. La “primavera árabe” es uno de los ejemplos más claros. Aunque las reformas no estén entrando en vigor con la rapidez que se esperaba y parece seguir teniendo complicaciones, la esperanza de los ciudadanos de los diferentes países sublevados es difícil de derrotar. Y muchos de ellos están consiguiendo el camino a la democracia. El Vaticano necesita crearse su propio camino a la democracia, y dejar atrás los sistemas actuales que tantos problemas le han causado.

La renuncia del Papa es en estos tiempo muy relevante: ahora más que nunca estamos viviendo una época de crisis política a causa de la corrupción. Uno de los puntos más criticados por la sociedad a los políticos que han sido vinculados a escándalos de corrupción es su falta de capacidad a la hora de dimitir. Siguen en el poder como si nada. La mayoría no han sabido ni controlar ni arreglar los conflictos sociales y políticos pero siguen en lo más alto. Y encima chupando del bote. En este sentido, hay que valorar positivamente la renuncia del Papa por no poder afrontar la situación de caos en el Vaticano. Habrá encubierto a pederastas, pero al menos tiene el valor de dimitir cuando es necesario. Y no como otros.

“Los retos de los medios de comunicación en la complejidad actual”, Manuel Campo Vidal

El pasado lunes, tuve el placer de asistir a una conferencia de Manuel Campo Vidal, un gran periodista de una gran reputación. “Los retos de los medios de comunicación en la complejidad actual” expuso los problemas a los que se tiene que enfrentar actualmente el periodismo y, en particular, los medios de comunicación. Creo que es vital que los periodistas acudan a este tipo de eventos, parece que no, pero en este tipo de conferencias exponen problemas o posibles soluciones que no se nos habían ocurrido antes. Y que, sin duda, son muy útiles para nuestro futuro profesional.

Campo Vidal explicó, en primer lugar, los diferentes conflictos que ha superado el periodismo en su historia. Primero la radio, luego la televisión. Cada nuevo invento ha sido visto por los comunicadores como un peligro y como una posible causa del fin de los periódicos escritos. Que le vamos a hacer, somos así de catastrofistas. Pero la verdad es que, a pesar de todo, hemos podido superar todas las “malas” épocas. Y digo “malas” porque realmente, estos nuevos inventos no han hecho más que darle al periodismo nuevas perspectivas y maneras de comunicar. Si ya lo hemos superado estos últimos años, ¿por qué no vamos a hacerlo ahora?

Uno de los problemas que influyen a todos los sectores profesionales y que también ha sufrido el periodismo es la crisis económica. Como bien apunta Manuel Campo Vidal, nos esperábamos que internet iba a cambiar de alguna manera el periodismo y que cuestionaría los diarios de papel pero “no nos contábamos con una crisis tan devastadora”.

 

Manuel Campo Vidal                Manuel Campo Vidal en la conferencia

 

Es cierto que internet ha creado nuevos medios, tanto privados como públicos, y que por ello se cuestiona hoy en día el precio de la información, pero la crisis ha derivado en una multitud de despidos. En el último año y medio, más de 10.000 periodistas y técnicos de la comunicación han perdido su puesto de trabajo, según los datos del periodista. (Reacciones de los periodistas).

Realmente, es desolador. Hace que uno se replantee realmente si vale la pena trabajar tan duro para luego acabar en el paro y que todos los esfuerzos sean en vano. Pero yo no creo que ésa sea la solución. Si tiramos la toalla, ¿para qué han servido todos los esfuerzos hecho hasta ahora? Yo no quiero que las próximas generaciones de periodistas nos vean como las personas que tiramos la toalla, que lo dejamos pasar y nos cansamos de luchar por la difícil situación. Todo el mundo cree que la época en la que vive es la que tiene más problemas, pero todo el mundo ha conseguido salir adelante. Y nosotros no podemos ser menos.

Manuel Campo Vidal no olvidó que en los años anteriores a la crisis, hemos vivido todos por encima de nuestras posibilidades. Según él, estamos donde estamos no solo por nuestra mala gestión financiera, sino porque “los gobiernos nos han traído hasta aquí”. Por ejemplo, a Catalunya se le otorgaron 92 licencias locales de TDT y a Andalucía 200. Además, España tiene más diarios que Francia. Teniendo en cuenta que Francia tiene 10.000 habitantes más que España y que el índice de lectura es mucho mayor, es obvio que parece una locura. Es un modelo económico insostenible, con estas prácticas era cuestión de tiempo que todo explotara.

Así, llegamos a las posibles soluciones que propone el periodista para que mejora la situación. En primer lugar, recuperar un modelo económico sostenible y, en segundo lugar, recuperar la credibilidad. Actualmente, el periodismo depende de los partidos políticos porque financian a los diferentes medios de comunicación. ¿Cómo vamos a crear un diario objetivo si favorecemos a un partido político? El “periodismo de partidos” en España no es nada nuevo, pero a causa de la financiación, se ha acentuado. Éste es uno de los principales motivos por los cuales hemos perdido la credibilidad. Aunque los políticos están más abajo aún.

Las medidas de Manuel Campo Vidal tienen mucho sentido y seguro que la situación mejoraría si las lleváramos a cabo. Aunque, siendo realista, veo difícil que la política española nos favorezca y nos ayude a llevar a la práctica estas teorías.  Los partidos políticos deberían empezar primero a saber gestionarse a ellos mismos y al país. Si no pueden cumplir estos objetivos ¿cómo van a ayudarnos? De momento, solo nos ayudan con los recortes. Ya veremos qué es lo próximo. Pero nosotros, mientras tanto, debemos luchar por conseguir de nuevo la credibilidad. Necesitamos volver a ser imprescindibles para la sociedad con buenas prácticas periodísticas y volver a tener una buena reputación. Uno de los pilares del estado democrático es la libertad de información y de ser informado. Y nosotros ahí seguimos teniendo el monopolio.

Haber acudido a la conferencia de Manuel Campo Vidal me ha hecho reflexionar acerca del futuro del periodismo y verlo de una manera distinta. Manuel Campo Vidal genera una credibilidad (la que nos gustaría recuperar) y su bagaje en el mundo de la información es vital. Ex presidente de Antena 3, moderador de los debates políticos durante las elecciones durante muchos años, ganador de numerosos premios… Campo Vidal ha vivido la supuesta “época dorada” del periodismo hace años y ha vivido también el importante período de la transición española (periodismo en la transición), donde la información fue uno de los aspectos más relevantes. Poder escuchar a una persona así es imprescindible y hace reflexionar. Pero no solo eso. También crea motivación para intentar cambiar las cosas y que, sea cuando sea, podamos salir de esta crisis, no solo económica, sino también periodística.

Un western en su pura esencia

Crítica “Django Desencadenado“, de Quentin Tarantino

A Tarantino le gustan mucho las escenas violentas en sus películas. Unas justificadas, otras no. En “Django Desencadenado”, el director nos sitúa en Estados Unidos años antes de la Guerra Civil, en pleno apogeo de la esclavitud. El tema es muy crudo y violento en sí, y Tarantino ha recreado a la perfección esa violencia en su nueva película, mezclando la sangre y el humor. No tiene ningún reparo en mostrar escenas de negros que son echados directamente a los perros o tiroteos con sangre a borbotones. Las escenas lo merecen y, además, a él le encanta.

“Django Desencadenado” es un spaguetti western en todo su apogeo. Tarantino ya tardaba en apostar por este tipo de género, y ha conseguido un gran resultado.

El título de la película está basado en un western de 1966 de Corbucci, aunque la película no guarda ninguna relación con la historia del verdadero personaje.

Jamie Foxx encarna en la película a un esclavo que consigue escapar del terrible mundo de la esclavitud gracias a un cazarrecompensas (Christopher Waltz), que le ofrece trabajo y la opción de recuperar a su mujer esclava.

Waltz no dejó indiferente a nadie en “Malditos Bastardos”, en “Django Desencadenado” no podía ser menos. La ironía, los diálogos rebuscados y la sangre fría siguen estando vigentes en Christopher Waltz aunque haya cambiado el traje de oficial nazi por uno del oeste. Es curioso el papel que interpreta de cazarrecompensas alemán, una persona que a pesar de vivir en la época de la esclavitud, sigue sorprendiéndose e indignándose con el trato que reciben las personas de color. Curioso quizá, porque representa el contraste entre los europeos y los americanos del sur, famosos por su sangre fría en cuestiones de esclavitud.

La cruda realidad que respira la película de Tarantino acerca de la esclavitud deja entrever las crudezas de los antiguos Estados Unidos y la crueldad de los negreros, el personaje que interpreta Leonardo DiCaprio. En seguramente una de sus mejores interpretaciones, DiCaprio consigue captar perfectamente la esencia de un joven sin piedad, dueño de unas plantaciones y con diversos esclavos a su cargo.

Interpretaciones magníficas (no podemos olvidar al mayordomo, un casi irreconocible  Samuel L. Jackson), conversaciones irónicas entre escenas brutales (sobre todo la escena cómica del Ku Klux Klan) y un magnífico escenario de la esencia de los western. Tarantino consigue de nuevo conquistar a su público. Si no fuera él, casi tres horas de película del oeste hubieran sido desorbitadas, un “rollazo”. Pero no es un director cualquiera. Solo él puede conseguir que incluso la gente que no sea especialmente fan de los western, disfrute, ría y se tape los ojos en alguna ocasión. Y que las tres horas pasen volando.

Aviso a los que vean la película en castellano: Los diálogos entre los esclavos y sobre todo los diálogos de Jamie Foxx, están marcados por una notable acento americano el sur, que doblado al castellano parece una especie de acento andaluz mal imitado. Este dato no tiene nada que ver con la película, es simplemente una anécdota graciosa que llama la atención. Y también es una recomendación: si tenéis ocasión, mirad siempre las películas en versión original, cambia, y mucho.