El periodismo del ‘share’
Empiezo mi nuevo post para reivindicar una situación que la mayoría conocen, critican y padecen. No voy a escribir sobre la crisis del periodismo y del papel, creo que es una situación que ya conocen los periodistas y ciudadanos de a pie. Hoy quiero centrarme en las maneras en las que se está haciendo periodismo, no hablo de algo nuevo, existe, por desgracia, desde hace muchos años.
Ese periodismo basado en las audiencias, en el ‘share’, a través del cual los medios no se identifican por la calidad de la información o su transparencia, sino por su índice de audiencia y seguidores. Los medios actualmente están financiados por los mismos que anteponen los ‘reality shows’, el marketing, el capital y la información politizada, y así, qué podemos esperar que pase con nuestros noticiarios y medios de comunicación.
El famoso ‘periodismo de masas’ se caracteriza, entre otras cosas, por el control de los poderes que regulan el flujo y el tratamiento de la información. Y éste es el tipo de periodismo que manda actualmente, y el que la mayoría conocen y consumen. Las noticias se tratan de manera distinta en cada medio de comunicación, y según su política e ideología, resaltan unos aspectos más que otros. La sociedad está escogiendo a través de estos métodos el tipo de noticias que quieren ver, las cuáles son tratadas según sus gustos. No hay tiempo para la reflexión ni para las interpretaciones.
Pero el oficio de los periodistas es otro muy distintos. Los profesionales de la información no han sido formados para dar las noticias que la gente quiere oír, y menos para manipularlas según la ideología del medio. Los periodistas tienen que informar debidamente al electorado, decirles la verdad desde todas sus vertientes e interpretaciones, evitando la aprobación del gobierno de turno.
Uno de los problemas más graves, es que la sociedad está parcialmente informada y de forma tendenciosa, y ya sea porque no se dan cuenta o porque les es más cómodo evitar lo que no quieren oír, nadie está haciendo nada para intentar cambiar esta situación.
En España, este conflicto está más que asumido por el ‘periodismo de partidos’. Si soy de derechas, me compro este diario, si soy de izquierdas éste otro. Vamos, lo que viene siendo el periodismo transparente de toda la vida.
Después de tanta crítica, creo conveniente exponer también algunas soluciones que, en mi opinión, podrían arreglar esta situación. Al menos para que parezca que el periodismo transparente no es una utopía.
En primer lugar, creo que es importante remarcar el concepto de los medios de comunicación PÚBLICOS. Con públicos, no me refiero a que dependan del partido gobernante, sino que dependan del estado en general, da igual si el partido que está en el poder es de derechas, de izquierdas, o de centro.
En España, estas medidas no han sido todavía muy aceptadas. En la actualidad, el presidente de RTVE es nombrado por el gobierno, y adivinad: cambia cada vez que cambia la ideología del gobierno.
Para dar un aire de esperanza al post, me gustaría resaltar la situación de los medios en Alemania. Los ciudadanos alemanes pagan un impuesto para la televisión y los medios en general, asegurando así la casi total transparencia de la información y su independencia del poder político. De esta manera se ahorran también muchos minutos de publicidad, y a partir de las 8 de la tarde se elimina la publicidad de la televisión. Ya lo vemos, no es imposible.
La clave consiste en encontrar un término medio. Unos medios de comunicación que no dependan en absoluto del poder político y económico y que se sustenten únicamente de la publicidad, sería una buena manera de asegurar la transparencia, pero eso significaría un aumento y una sobrecarga de anuncios publicitarios en la televisión.
Como vemos, hay dificultades a la hora de cambiar el periodismo con el que convivimos en la actualidad, pero eso no debería permitir el ‘periodismo del share’ y la falta de información veraz y transparente en nuestra sociedad.
Porque, aunque a muchos se les olvide, uno de los puntos democráticos más relevantes es la libertad de información y el acceso a la misma. A una información basada en un periodismo de calidad, y no que dependa de los mismos que anteponen los ‘reality shows’.
La serie ‘The Newsroom’, que aprovecho para recomendar a todos los interesados en el mundo del periodismo, hace un llamamiento para criticar este tipo de prácticas periodísticas. El inicio del tercer capítulo de la serie me ha motivado para escribir este blog, y me ha enfurecido a la vez, al recordarme la situación que estamos viviendo actualmente en el mundo del periodismo.
Adjunto el discurso del protagonista de la serie, el periodista Will McAvoy (Jeff Daniels), para finalizar este post de ‘La Redonda Realidad’ de forma esperanzadora y para motivar a todos los profesionales de este oficio en crisis. Solo he encontrado el discurso en inglés, pero bajo el link de ‘tercer capítulo’ podéis encontrar el capítulo en castellano, son los primeros cinco minutos.





